Día del trabajador en contexto de pandemia

Eduardo Casas

La situación global de contexto de pandemia ha impactado en una fuerte re-adaptación de los entornos laborales, siendo uno de los más afectado el espacio escolar. Todos los trabajadores del ámbito de la educación han sido exigidos por una capacitación tecnológica importante para poder sostener el servicio educativo y el vínculo pedagógico con sus alumnos. Ciertamente la actividad educativa es una de las más estresantes en este contexto.

Sin embargo, no es el único servicio esencial en esta emergencia. En este día del trabajador debemos honrar a  los médicos, enfermeros, camilleros, bioquímicos, farmacéuticos, agentes de salud y  agentes sanitarios, los cuales muchos de ellos están infectados y algunos han muerto; a los empleados de la limpieza de los hospitales, a  los científicos e investigadores que buscan vacunas, a los agentes sociales y políticos que ayudan para solucionar el problema en diversas áreas, a los policías y agentes de seguridad, a los camioneros y transportistas que llevan alimentos y artículos de consumo, insumos sanitarios y otros elementos para la subsistencia diaria, a los recolectores de residuos, a los comerciantes y empresarios, a los periodistas y comunicadores sociales, a los administrativos de numerosas organizaciones, a los recepcionistas de hoteles y atenciones telefónicas de diversos servicios, a las miles de personas que anónimamente, desde sus hogares y trabajos, realizan acciones solidarias y a todos los ciudadanos responsables

En tiempos de emergencia socio-económica, el trabajo es un bien público y privado que debemos cuidar. Uno de los miedos fundamentales de este tiempo es el temor de perder la fuente laboral. El trabajo es un derecho, un deber y una oportunidad de construcción de dignidad personal y de participación en la formación ciudadana que es preciso custodiar y acrecentar.

El trabajo -en un contexto de pandemia que extrema la inseguridad económica, la inestabilidad laboral y la inseguridad social- ciertamente se ve muy condicionado. Sin embargo, a pesar de eso, no puede ser nunca instrumento de coerción, de instrumentalización de las necesidades humanas, de temor, de explotación y de ausencia de criterios éticos para resguardar los derechos laborales.

Los cristianos -especialmente quienes trabajamos en la educación- debemos formar en la conciencia crítica y participativa para la construcción del bien común, el bien más inclusivo, el que resguarda el derecho, el deber y la oportunidad de posibilidades de todos.

Por la educación tomanos conciencia de nuestros derechos y de cómo resguardarlos. Educación y trabajo constituyen un binomio indispensable de política de estado que permite encontrar posibles salidas a los contextos apremiantes en los que estamos sumidos. 

Como creyentes recemos para que haya trabajo en todas las familias. Que el Señor Jesús que trabajo con sus propias manos como humilde carpintero nos otorgue el pan de cada día y el sueño de un país posible para todos. Roguemos para que la pandemia sea una ocasión desafiante para pensar la verdadera justicia laboral que toda persona se merece.

Amén

 

 FELIZ DÍA DEL TRABAJO

 

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