Diversidad de modelos solidarios

Por Pbro.Eduardo Casas: capellán del Instituto

En una escuela la solidaridad es un proyecto educativo y una planificación pedagógico-pastoral para todos los agentes institucionales, generando un proceso y una perspectiva que se traducen en prácticas concretas.

La solidaridad es un valor humano, social y cristiano. Ser solidario es ser útil, servir, ayudar, cooperar, trascender las propias necesidades, integrar los esfuerzos desde una comunidad, involucrarse de manera participativa y creativa, responsable y transformadora llegando -con diversos impactos- a las estructuras sociales para una promoción integral, una humanización más digna y una evangelización más completa generando una  “cultura de la solidaridad”.

En la tipología sociológica de los modelos de solidaridad, el autor Luis Aranguren González analiza diversos modelos de solidaridad -que brevemente puntualizo-  y agrego otros que completan la lista:

  1. La solidaridad como espectáculo mediático convertida en artículo de consumo y de moda: Se enmascaran los problemas de fondo provocando reacciones emocionales, clamando culpas sociales, otorgando una cierta sensación de bondad y utilidad; y propíciando el descompromiso personal, manteniendo una prudente distancia de los afectados.
  2. La solidaridad como campaña publicitaria: nace como resultado a una situación de máxima urgencia social, se organizan las "ayudas humanitarias" que no resuelven sus problemas, ni sus causas estructurales sino que atienden a lo urgente desde una moral sentimental-mediática.
  3. Solidaridad como cooperación:  se ve limitada a la contribución económica y no deja aflorar el movimiento social de base que se encuentra detrás de los receptores- protagonistas de los proyectos. Queda reducida a la cooperación como un fin en sí mismo.
  4. La solidaridad como asistencialismo y beneficencia: es una forma de solapado verticalismo que reduce la contribución a una mera limosna desde el "deber ser", la compasión y la bondad.
  5. La solidaridad como encuentro significa encontrarse con el dolor y la injusticia y no quedarse indiferente sino pensar y vivir de otro modo. La solidaridad se convierte en valor en el proyecto de vida personal con proyección social porque potencia los procesos de promoción y crecimiento. El destinatario de la acción solidaria son auténticos protagonistas y van conquistando su autonomía no como algo dado sino como resultado de un proceso.
  6. La solidaridad como reconstrucción transfigurativa: Consecuencia del proceso integral del proyecto solidario donde el impacto en la realidad sea efectiva. Este modelo propicia el compromiso ciudadano del cristiano.
  7. Solidaridad inclusiva: donde el protagonista del proceso pro-activo lo tienen los mismos destinatarios de la solidaridad, quienes a su vez, se vuelven agentes capaces de generar ellos mismos los medios y recursos que precisan siendo corresponsables y participativos. Representa una relación simétrica y compartida.

Ciertamente de todos los modelos presentados, los tres últimos son los que más se aproximan al horizonte humano y social del Evangelio. Reflexionemos en cada carrera y participemos en los proyectos solidarios que se promuevan.

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